Un episodio maníaco es la cara más intensa del polo de arriba del trastorno bipolar. No es "estar muy contento". Es un estado que altera el juicio, el sueño y el comportamiento durante días, y que puede traer consecuencias serias.
Las señales
- Energía desbordada y muy poca necesidad de dormir, sin notar cansancio.
- Pensamiento y habla acelerados, saltando de un tema a otro.
- Euforia o, en muchos casos, irritabilidad y tensión.
- Grandiosidad: sentirse capaz de cualquier cosa.
- Impulsividad: gastos, riesgos, decisiones precipitadas de las que luego se paga el precio.
Para considerarse manía, estos síntomas se mantienen buena parte del día, casi todos los días, durante al menos una semana (o menos si obligan a ingresar).
En qué se diferencia de la hipomanía
La hipomanía tiene los mismos ingredientes, pero más suaves: no llega a romper la vida de la persona ni a necesitar hospitalización. La manía sí. → Lo vemos en detalle en la hipomanía.
Cuándo es una urgencia
En los episodios más graves puede aparecer desconexión de la realidad. Si la persona se pone en peligro, deja de dormir por completo o pierde el contacto con lo real, no es cuestión de calmarla con palabras: es momento de buscar ayuda médica ya (024 o 112).
Y algo importante para la familia: durante un episodio, lo que dice o hace la persona es el síntoma hablando, no ella. No se razona con la manía; se acompaña y se busca ayuda. → Más sobre esto en convivir con una persona bipolar.
Nota de cuidado. En España tienes la Línea 024 (24 h, gratuita y confidencial). En urgencia, 112.
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