La escala del estado de animo en el trastorno bipolar
Preguntas que nadie te contesta

La regla: de +10 a −10

Contenido revisado por el Dr. Rafael Fernández García-Andrade · Psiquiatra · H. Clínico San Carlos · UCM

—¿Cómo estás?

—Bien.

A veces «bien» es verdad. Y a veces «bien» es lo único que la enfermedad te deja ver desde dentro, porque en los extremos lo que sientes deja de ser un dato fiable justo cuando más lo necesitas. Esta pieza va de aprender a medirte por fuera cuando lo de dentro te miente.

La trampa: en los extremos, la regla miente

Piensa en un termómetro que se descalibra con la fiebre. Así funciona el ánimo en los picos. En manía te sientes un 2 cuando eres un +8: todo va bien, todo tiene sentido, eres tú en tu mejor versión. En depresión pasa lo contrario: todo parece un −10 aunque estés en un −4, y esa distorsión te convence de que no hay salida cuando la hay.

El «cómo me siento» no falla un poco. Falla en la dirección que más daño hace, y justo cuando más te importaría acertar.

Mídete por fuera, no por dentro

Como la sensación engaña, se mide por anclas objetivas. Cosas que se cuentan, no que se sienten.

Y hay un termómetro que no llevas tú: los tuyos. La gente cercana suele pillar el cambio antes que tú, porque ve desde fuera lo que a ti la enfermedad te tapa desde dentro. Si varios te dicen lo mismo, es un dato, no un ataque.

El mapa

Repasa cómo se ordenan las fases del trastorno.

Lo que de verdad cambia: el principio y el fondo

En el principio de una bajada todavía tienes con qué trabajar: energía, criterio, margen para darte cuenta, avisar y ajustar con tu médico. El fondo te quita esas herramientas una a una. No es que en la depresión profunda no quieras salir; es que te ha desmontado justo lo que se necesita para hacerlo.

Por eso se aprende a leer la regla: para cazar la caída en la franja −2/−4, la ventana en la que aún llevas tú el volante. Y si ya estás en el fondo, la lectura no es un reproche; es «ahora toca apoyarse en los tuyos y en tu psiquiatra, porque solo desde ahí no se sale bien».

La herramienta que lo hace fácil

Un registro diario. Cuatro cosas: cuánto has dormido, el ánimo del 0 al 10, la energía y una cosa que haya pasado. Treinta segundos. No sirve la foto de un día suelto; sirve la tendencia. Tres o cuatro días marcando en la misma dirección dicen mucho más que cómo te levantaste esta mañana. Y ese registro, llevado a la consulta, vale más que cualquier «creo que estoy bien».


Nota de cuidado. Si la bajada aprieta o aparecen pensamientos de hacerte daño, no esperes a la próxima cita. En España tienes la Línea 024 (24 h, gratuita y confidencial). En urgencia, 112.

En una línea. No te fíes de cómo te sientes: en los extremos es justo lo que te engaña. Fíate del sueño, de los tuyos y del registro, y lee la regla para cazar la caída pronto, mientras todavía llevas tú el volante.

No te enfrentes a esto a ciegas.

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