El trastorno bipolar en cine y series: que acierta y que falsea la ficcion
Preguntas que nadie te contesta

El trastorno bipolar en cine y series

Contenido revisado por el Dr. Rafael Fernández García-Andrade · Psiquiatra · H. Clínico San Carlos · UCM

No has leído un solo ensayo sobre la enfermedad. No vas a hacerlo — no es lo tuyo, o no tienes el cuerpo. Pero una noche, en el sofá, viste a un personaje subir y caer en una serie, y por primera vez entendiste algo de lo que le pasa a alguien que quieres…

Y pensaste: así que era esto.

Esto va de eso. De cómo la ficción puede enseñarte lo que un folleto no consigue — y de cómo distinguir el retrato honesto del cliché que hace daño.

La ficción como puerta de entrada

Hay una verdad incómoda para los que escribimos sobre esto: la mayoría de la gente no va a leer un manual. Pero sí ve series. Y una buena ficción, cuando acierta, enseña lo que un folleto no consigue — porque no te lo explica, te lo hace sentir. Para un familiar que quiere entender qué le pasa a la persona que quiere, un personaje bien escrito puede ser la mejor puerta de entrada. El riesgo es el contrario: la ficción también fabrica clichés, y algunos hacen daño. Conviene saber cuál es cuál.

Cinco retratos y su letra pequeña

Sally Field en Urgencias (la madre de la doctora Abby). De lo mejor que ha dado la televisión sobre el tema, y con un Emmy que lo avala. Acierta la manía real — la euforia que arrasa, la negativa a medicarse, el reguero que deja en la familia — y sobre todo acierta el daño colateral: cómo la hija carga con todo. Falsea poco. Es de los retratos que puedes recomendar sin reservas.

Richard Gere en Mr. Jones (1993). Clava la seducción de la manía: el encanto, la energía, el imán de la subida. Pero romantiza lo que no debe — monta una historia de amor entre el paciente y su psiquiatra que es éticamente imposible e irreal — y deja la sensación de que la enfermedad es sobre todo arrebato poético. La subida engancha; la película también se deja engañar por ella.

Carrie Mathison en Homeland. Acierta cosas finas: esconder la medicación, el terror a que se sepa en el trabajo, la crisis que llega cuando deja las pastillas. Pero cae en la trampa más peligrosa del género: atar el genio a la locura, como si sus mejores hallazgos vinieran del episodio. La enfermedad como superpoder narrativo vende, pero manda un mensaje falso.

Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas. Su acierto es raro y valioso: retrata el después, la vuelta a casa tras un ingreso, la medicación que no se quiere tomar, la familia que no sabe dónde pisar. Falsea el final: el amor no cura un trastorno bipolar, por mucho que el cine quiera cerrarlo con lazo. Buen punto de partida si se ve sabiendo que la vida real no tiene ese tercer acto.

El documental de Stephen Fry, The Secret Life of the Manic Depressive. Esto ya no es ficción: es el propio Fry y otras personas contando su enfermedad a cara descubierta. Es, probablemente, lo más honesto y útil de esta lista. Sin guión que lo redondee, sin final feliz de encargo. Si solo vas a ver una cosa, que sea esta.

El truco para no tragarte el cliché

Dos mentiras se repiten en pantalla y conviene tenerlas fichadas. La primera: el genio atormentado, la idea de que la enfermedad es el precio de un don. Es falsa y es peligrosa, porque romantiza el no tratarse. La segunda: el bipolar violento e impredecible, que el thriller adora. También falsa: la inmensa mayoría de las personas con trastorno bipolar no son peligrosas para nadie, y con más frecuencia son ellas quienes sufren. La regla para ver con cabeza es sencilla: quédate con lo que muestra el sufrimiento y el tratamiento; desconfía de lo que convierte la enfermedad en superpoder o en amenaza.

Qué ver según a quién quieras entender

Y si lo que buscas son personas reales — no personajes — que lo han contado, lo tienes en famosos con trastorno bipolar.

En una línea. La buena ficción es la mejor puerta de entrada para quien no lee ensayos — siempre que sepas distinguir el retrato honesto (el sufrimiento y el tratamiento) del cliché que vende (el genio atormentado y el bipolar peligroso).


Nota de cuidado. Ninguna película o serie sustituye a un diagnóstico ni a un tratamiento: son puertas para entender, no espejos exactos. Si tú o alguien cercano lo estáis pasando mal y aparecen ideas de hacerse daño, en España está la línea 024, gratuita y confidencial 24 horas. Ante un peligro inmediato, el 112.

No te enfrentes a esto a ciegas.

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