Cuando estás dentro de una fase, la pregunta que más quema es "¿cuándo se acaba esto?". No hay un cronómetro exacto, pero sí hay rangos, y saberlos ayuda a no desesperar.
Lo que suele durar cada fase
- Manía: por definición, al menos una semana, y sin tratar puede alargarse varias semanas o meses.
- Hipomanía: al menos cuatro días; a menudo semanas.
- Depresión: suele ser la fase más larga, de varias semanas a varios meses.
Son rangos orientativos: cada persona tiene su propio patrón, y por eso conviene conocer el tuyo.
Entre fase y fase
Lo normal es que haya periodos de eutimia —estabilidad— entre los episodios. Cuando esos periodos se acortan y los episodios se agolpan, hablamos de ciclación rápida.
El tratamiento cambia la duración
Esto es lo importante: tratada, una fase dura mucho menos. El objetivo del tratamiento agudo es cortar el episodio; el de mantenimiento, espaciar y acortar los siguientes. No es magia, es medicación bien ajustada y rutinas.
En resumen
La manía dura al menos una semana; la hipomanía, al menos cuatro días; la depresión suele ser la más larga. Entre medias, lo sano es la estabilidad. Y el dato que da esperanza: con tratamiento, las fases se acortan. Si estás dentro de una, esto también pasa.
Aviso. Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si te reconoces en lo que lees, coméntalo con tu médico o psiquiatra: solo una evaluación clínica puede confirmar un diagnóstico.
Fuentes: DSM-5 (Asociación Americana de Psiquiatría); CIE-11 (OMS); guías de práctica clínica del Sistema Nacional de Salud.
