Todo el que toma medicación de por vida se hace, tarde o temprano, la misma pregunta: ¿y si la dejo? A veces por los efectos secundarios. A veces porque se lleva bien tanto tiempo que parece que "ya está curado". A veces, y esto es lo traicionero, porque en plena subida la medicación estorba a la euforia. Sea cual sea el motivo, dejarla es la vía más rápida a una recaída.
El dato que conviene saber
El abandono del tratamiento es, de largo, la causa más frecuente de recaída en el trastorno bipolar. La medicación no "cura" el trastorno: lo mantiene a raya. Cuando se retira, el trastorno, que sigue ahí debajo, vuelve a expresarse. Y muchas veces vuelve con fuerza.
El caso del litio: dejarlo, sobre todo de forma brusca, puede provocar un efecto rebote y un riesgo de recaída (a menudo maníaca) especialmente alto en los meses siguientes. Es el ejemplo más claro de por qué esto no se hace de un día para otro.
Por qué cuesta tanto tomarla siempre
Que quede claro: no tomar la medicación no es "falta de fuerza de voluntad". Hay razones muy humanas detrás, y todas se pueden trabajar:
- Los efectos secundarios (peso, sedación, niebla): se pueden ajustar hablándolos.
- Sentirse bien y pensar que ya no hace falta: precisamente estás bien porque la tomas.
- Echar de menos las subidas: las fases altas pueden resultar seductoras, y la medicación las quita.
- Negación del diagnóstico: mientras no se acepta, la medicación se vive como una imposición.
Si de verdad quieres reducir o dejarla
Puede haber situaciones en las que se plantee, y hay una única forma segura de hacerlo:
- Siempre con tu psiquiatra, nunca por tu cuenta.
- De forma gradual, con una retirada lenta y planificada, no de golpe.
- Con vigilancia, vigilando de cerca los primeros signos de recaída y con un plan por si aparecen.
Otra forma de mirarlo
Cuesta aceptar la medicación de por vida. Pero pocas enfermedades ofrecen algo tan valioso: un tratamiento que, tomándolo, te devuelve una vida estable. No es una cadena. Es lo que sostiene la estabilidad que tanto ha costado conseguir. Dejarla no es recuperar la libertad; suele ser perderla.
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Aviso. Divulgativo, no sustituye a tu psiquiatra. No suspendas ni reduzcas tu medicación por tu cuenta: hacerlo de golpe, sobre todo con litio, dispara el riesgo de recaída. Cualquier cambio, con tu médico.
Fuentes: Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5-TR); Guía NICE sobre trastorno bipolar (CG185); Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud sobre trastorno bipolar; UpToDate.
