Si el litio es el veterano que protege sobre todo de las subidas, la lamotrigina es el fármaco que mira hacia el otro lado: hacia el pozo. Su fuerte es evitar que la persona vuelva a caer en la depresión. Y eso, en un trastorno donde las fases bajas son las que más tiempo roban, vale mucho.
Para qué sirve
La lamotrigina es un estabilizador del ánimo (originalmente un antiepiléptico) que ha demostrado ser eficaz sobre todo en el mantenimiento, y en particular para prevenir las recaídas depresivas. Por eso se usa mucho en el bipolar tipo II, donde la depresión es el gran problema.
Lo que no es: no es un fármaco para cortar una manía aguda. Para eso hay otras herramientas. La lamotrigina juega a largo plazo, no en la urgencia.
Por qué se sube tan despacio
Aquí está lo que todo paciente con lamotrigina debe entender. La dosis se aumenta muy poco a poco, a lo largo de semanas, siguiendo una pauta estricta. No es capricho: es seguridad.
El motivo: subir la lamotrigina demasiado rápido aumenta el riesgo de una reacción cutánea grave (el síndrome de Stevens-Johnson). Con la subida lenta, ese riesgo se minimiza mucho. Por eso la pauta se respeta al pie de la letra.
La consecuencia práctica: la lamotrigina tarda en hacer efecto pleno, porque hay que llegar a la dosis útil despacio. Requiere paciencia. Y si se interrumpe unos días, muchas veces hay que volver a empezar la subida desde abajo, no retomarla de golpe.
La señal de alarma
Durante las primeras semanas, cualquier erupción o sarpullido en la piel hay que consultarlo sin demora. La mayoría de los exantemas son leves, pero como existe ese riesgo raro y grave, se actúa con prudencia: ante la duda, se avisa al médico.
Lo bueno
A cambio de esa paciencia inicial, la lamotrigina suele tolerarse muy bien: poco efecto sobre el peso, poca sedación, sin los controles de sangre frecuentes del litio. Para mucha gente que sufre sobre todo por las fases bajas, es el fármaco que les devuelve la estabilidad sin apenas notarlo. Como siempre en el bipolar, la elección se hace a medida, sopesando qué polo pesa más en cada persona.
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Aviso. Divulgativo, no sustituye a tu psiquiatra. La lamotrigina exige una subida de dosis muy lenta por seguridad: nunca la aceleres por tu cuenta. Ante cualquier erupción cutánea, consulta de inmediato.
Fuentes: Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5-TR); Guía NICE sobre trastorno bipolar (CG185); Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud sobre trastorno bipolar; UpToDate.
